¿Me pongo implantes dentales?
Si fumas y estás considerando ponerte implantes dentales, seguramente te has hecho esta pregunta. La respuesta honesta es: fumar sí afecta al éxito de los implantes, pero en muchos casos no te descarta como candidato — sobre todo si estás dispuesto a tomar algunas precauciones.
¿Por qué el tabaco afecta a los implantes?
Para que un implante funcione a largo plazo, tiene que fusionarse con el hueso de la mandíbula o el maxilar en un proceso llamado osteointegración. Este proceso depende, sobre todo, de un buen flujo sanguíneo y de oxígeno en la zona.
La nicotina y el monóxido de carbono del tabaco reducen ese flujo sanguíneo, lo que:
- Ralentiza la cicatrización de la herida quirúrgica.
- Dificulta que el hueso se integre correctamente con el implante.
- Reduce las defensas locales frente a infecciones.
¿Cuánto aumenta el riesgo de fracaso?
Los estudios en este campo son consistentes: los fumadores tienen una probabilidad de fracaso del implante notablemente más alta que los no fumadores. Mientras que las tasas de éxito en no fumadores suelen superar el 95%, en fumadores se sitúan de forma habitual entre el 80% y el 90%, y el riesgo tiende a ser mayor cuanto más se fuma y en la zona del maxilar superior en particular.
Esto no significa que el implante vaya a fallar seguro — significa que las probabilidades son menos favorables que las de un no fumador, y que conviene tomar medidas para mejorarlas.
¿Qué puedes hacer si fumas y quieres ponerte implantes?
- Dejar de fumar antes de la cirugía: incluso una pausa de varias semanas antes del procedimiento mejora el flujo sanguíneo y las probabilidades de éxito.
- Mantener la pausa durante la fase de cicatrización: el periodo crítico es justo después de la cirugía, mientras el hueso se está integrando con el implante.
- Reforzar la higiene bucal: los fumadores tienen más riesgo de inflamación alrededor del implante (periimplantitis), así que una limpieza rigurosa es clave.
- Acudir a revisiones periódicas: permiten detectar cualquier problema de cicatrización a tiempo.
¿Y si no puedo o no quiero dejar de fumar?
Muchos pacientes fumadores sí consiguen implantes exitosos. Tu dentista puede evaluar tu caso concreto — cuánto fumas, tu salud bucal actual y la cantidad de hueso disponible — para decidir si el tratamiento es viable y qué precauciones adicionales conviene tomar.
En resumen
Fumar no es, por sí solo, un motivo automático para descartar los implantes dentales, pero sí reduce las probabilidades de éxito. Reducir o pausar el consumo de tabaco antes y después de la cirugía es la medida más eficaz que puedes tomar para mejorar tus resultados.








